Hacer un recorrido por todas aquellas cosas que me recordaban a ti. Lugares por los que no me atrevía a cruzar porque eran nuestros. Comidas que no volví a probar porque seguramente no sabrían igual de ricas. Canciones que en definitiva ya no volví a escuchar porque encapsulaban todo lo que en un momento fuimos y quisimos ser. Personas que se quedaron atrás porque seguramente me hablarían de ti. Sonidos que saqué de mi repertorio porque ya no tenía sentido y nadie más lo entendería ni se reiría. Juegos que no volví a abrir porque eran nuestros juegos. Admito que por alguna razón hay uno que todavía me niego a desinstalar.
Pasó agosto y con ello descubrí que hice bien en dejar atrás todo lo que estaba salpicado de ti. de nuestras rutinas.
Que si volví a escuchar alguna de esas canciones? No, no lo hice.
Regresé por aquellos lugares? Sí. Fue inevitable hacerlo. Algunas veces sin notarlo siquiera, y otras, porque así me apetecía. Ya no tuve miedo. Aunque sí debo ser sincera, hay espacios que me gustaría permanezcan así. Intactos.
Volví a comer lo que antaño comíamos? Claro que sí. No me aguanté las ganas y descubrí que las seguía disfrutando igual que antes.
Muchas veces fue inevitable (hasta ahora) lanzar sonidos de tortuga jaajaja pero ahora me genera ternura y risa.
Si alguien me pregunta por ti no tengo problema en llamarte por tu nombre y decir que te amé todo lo que pude amarte. Que no fue un trágico final pero que sí fue trágico alejarme. Que ya no he vuelto a saber nada de ti y que así está bien. Que hay días como hoy que me gustaría conversar únicamente contigo porque se que nadie más entendería esto que a veces siento. Pero así está bien. Así estoy bien.
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