sentí como si estuviéramos peleados. De esas peleas que demoran un tiempo en solucionarse pero sabes que lo hará. Porque me preguntaba cómo estarías ahora. Si estás bien, si te estás cuidando, si te has tapado con todas tus sábanas al dormir, si fue un buen día para ti. Y que pronto volveríamos a reconciliarnos y conversar. Que pronto volvería a escuchar tu voz y abrazarte.
Claro, me pongo triste. Y no es que trate de evitar este sentimiento con distracciones. Te he llorado lo que mi cuerpo ha querido. Te he pensado hasta decir basta. Te he mantenido en mi mente hasta ahora porque todavía te quiero. Porque, y aunque me cueste admitirlo, me gustaría verte y sentir la paz que lográbamos juntos.
No es orgullo lo que me impide hablarte. Es respeto.
Respeto esta distancia por ambos y especialmente por ti. Que los días te estén sonriendo y encuentres felicidad en muchos lugares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario