Y vi los capítulos que tenía descargados de Community para el día de hoy. Justo a tiempo porque ya me empezaba a doler la cabeza y necesitaba parar.
Subí al techo y, estando ahí, tuve una sensación muy rara. Como si ese espacio de la casa estuviera totalmente desconectado. Como si de repente me encontrará en un estadio vacío. Amplio, quieto, sereno, cálido.
Todo estaba inmerso en un silencio que se sometía a la brisa del mar y al sonido de múltiples insectos. A lo lejos vi lo que parecía ser una luciérnaga. Nunca he visto una, así que, supongo lucen de esa forma. Mi techo no es nada envidiable pero aún así es un techo, y desde ahí tenía una buena vista gracias a las luces del alumbrado público cuyo amarillo combina bien con la noche. La pequeña vid que tenemos se apreciaba elegante e invitaba a comer de los frutos que aún no le crecen. Ciertamente todo toma una forma distinta en la ausencia de la mañana. La luna. Es verdad que en un principio subí para ver la luna. Y aunque su milenaria gracia es indiscutible, fue lo menos interesante de mi pequeña aventura nocturna. Definitivamente tenía que bajar en algún momento y para eso debía usar las escaleras. Me he quedado observándolas detenidamente y me han venido de la nada recuerdos fugaces. Y he caído en la cuenta que esas gradas ahora son pequeñas y poco transcurridas. Pero hubo un tiempo en donde fueron imponentes, donde caí y lloré, donde subía emocionada por regar cada macetero que ahí había, dónde cada persona que ya no está algún día anduvo por ahí.
Y te he extrañado. Me pregunto qué estarías haciendo estos días. Tal vez seguirías remendando tus trapos, quejándote de la cuarentena y lo mucho que deseas ir a misa, escuchando tu radio y claro, llamándome para pasar el hilo por la aguja.
Vamos a tu habitación, saca esa botellita de vino que tienes guardado y bebamos
pequeños chorritos en la tapita. Luego veamos si hay algún patito o pavito enfermo y, de ser así, busquemos algo para curarlo. Siéntate mientras yo le doy comida al resto de animales. Pídeme que te alcance tu bastón para volver a la casa y vuelve a recostarte en tu cama.
Ojalá esos días volvieran.
Ojalá tú volvieras.
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