Hace seis meses esa escena me hubiera impactado terriblemente.
Y no es que ahora haya pasado desapercibida, todo lo contrario. Me dejó la piel de gallina esos últimos segundos de Askeladd. Definitivamente mi personaje favorito.
Cuestiona a Thorfinn el cómo planea vivir su vida pero nos lo dice a todos. Nos frena en seco con una pregunta cuya respuesta toma tiempo responder pero una vez puesta en escena no hay vuelta atrás. Llevo estos últimos meses intentando dar forma a mi respuesta. Al inicio fue tan fácil escribir en una hoja lo qué yo creía que necesitaba y quería en la vida. Fue como fumarse un puchito y sentirte tranquilo por un par de horas. Pasado el efecto todo sigue como antes. Entonces me vi perdida. Aterrada por lo que veía a mi alrededor y lo que a mi paso estuve dejando. Confundida como si de un sueño hubiese despertado. Hacia adelante solo había humo. ¿Qué carajos estuve haciendo?
Seguramente pasarán años y esa respuesta seguirá tomando forma. Está bien. No tendría por qué ser de otra manera. Me alegra haber escuchado nuevamente esa pregunta y no inmutarme. Se que ya no estoy en el mismo lugar de hace seis meses. Me he alejado de ahí, algunos días con pasos pequeños y otros, con pasos agigantados.
Pero basta. Esta entrada no trata de mi, sino de Vinland Saga. Háganse un favor y vean el anime. Termino la segunda temporada y con un poco más de tiempo empiezo a leer el manga.
Ay Canuto, no hagas nada que me haga odiarte por favor.
Cierro esta entrada con una canción, ya que hace tiempo no lo hago: SINOCA