Hoy fue un día regular. En realidad, fue un buen día. Excepto por dos cosas.
Me dolió la cabeza y compré chocolate blanco pero no fue para nada de mi agrado. Yo quería trufas pero no llevé suficiente dinero.
De qué cosas estoy agradecida. De haber controlado mejor mis emociones y no dejarme ofuscar fácilmente. Es que yo soy como ese muñequito renegón de Inside out. Debería teñir mi cabello a rojo para hacer match.
También me di recompensas para todo lo que hice y funcionó. Es un prometedor inicio. No es algo nuevo que recién esté intentando pero de lejos nunca me había ido tan bien como hoy.
Lo de meditar lo llevo muy mal porque no encuentro un momento adecuado para hacerlo. He intentado practicar con ruido alrededor pero no logro concentrarme. Soy un bebe en pañales aún.
Y hace ratito descubrí algo que posiblemente me ayude bastante para afrontar mis días de ahora en adelante. Pregúntate: ¿Qué es lo que pasaría si todas las cosas que me generan ansiedad o miedo suceden? En la mayoría de situaciones pues será frustración, tristeza, rabia, vergüenza, pero sea lo que sea va a pasar, eventualmente desaparecerá y ya. Que creo se resume mejor en Todo lo bueno y lo malo se termina. Nada dura para siempre. Las poquísimas veces que he logrado recordar esa frase en una situación imposible pues me ha funcionado. Logró calmarme y me recompuse con facilidad.
Creo que no tengo nada más que agregar. Ah cierto, vi que dentro de poco se estrenará un película que estoy anticipando bastante. Me prepararé canchita y compraré coca cola, necesito darme ese gustito. Lo merezzzzzzzzzco. Bueno.
Adioooooooooooos
No hay comentarios:
Publicar un comentario