viernes, 16 de octubre de 2020

Camotes y un té

 No quería dejar pasar este día así sin más. Fui consciente de que en el futuro miraría este día con nostalgia. La sentí por un instante al observar el vuelo de las aves. Que toda la vida se esconde en ese par de alas. El movimiento y el planeado. No tienes una sin la otra. Una no es mejor que la otra. Pero es cierto que mirar a la aves planear es una de las cosas que más paz y satisfacción produce. Solo que mientras mejor ejecutado el movimiento de alas, mejor podrá planear la pequeña ave. Y eso me parece una reconfortante forma de ver la vida. A través de dos alas. 

Hoy fue uno de esos días que atesoraré con todo mi corazón. No volverá a repetirse y eso me parece perfecto. Es un día que en mi memoria quiero mantener intacto. 

Es que los mejores días no te dan ni un pequeña pista de que lo serán. Puedes despertar con la rutina de siempre y terminar en un lugar cotidiano haciendo cosas inesperadas. 

Hoy quiero que termine de la misma forma en que empezó. No tengo más deseos pendientes por ahora.



No hay comentarios:

Publicar un comentario