El calor del viento, dulce compañero
subía las escaleras y sin querer miré al cielo
me di cuenta lo precioso que lucía
ayer las estrellas parecían tímidas
pero hoy
hoy estaban resplandecientes
alegres
rebosantes de lujos brillantes
y así
de la nada
presurosa pasó una estrella fugaz
cuál conejo blanco
con su reloj en mano
y no me dio tiempo
a cruzar los dedos
tan bonita
tan solo bastaron dos segundos
para darle sentido a la rutina...